Ahora en 4DX

Category: blog (page 1 of 2)

No vamos a parar

FullSizeRender

La primera vez que presencié el ritual de Pearl Jam fue en noviembre de 2011.

En un acto de amistad pura, Leonora realizó una loable labor de convencimiento ante mis prejucios: “Pearl Jam me aburre“. Insistió varias ocasiones en que los fuera a ver, y accedí a levantar mi cómodo trasero para llevarlo a un lugar en las gradas, lejos del escenario. Por supuesto, llegué tarde. Esa primera vez, temas como “Release” o “Why Go” eran exactamente la misma canción en mis oídos. Vedder cantaba igual en todas las rolas, el responsable de que el rock se fuera al carajo. En la secundaria mis amigos escuchaban el Ten, pero la verdad es que todas sus rolas me sonaban igual. No toleraba “Jeremy”, el coro de “Alive” era una burla y la portada parecía más bien del club de los ñoños que el de una ~bandota~ de rock. Ese maldito surfer de San Diego inspiró a bodrios como Creed o DLD. Por supuesto que me valía madres su carrera de más de 20 años. Me habían dicho que en vivo eran buenos, pero la verdad… importaba más mi opinión sin fundamentos que la experiencia real de ver a Mike McCready deshacer una guitarra con solos gloriosos, o la discreta pero implacable presencia de Stone Gossard completar la sinergia en el escenario. Jeff Ament y Matt Cameron eran solo un par de nombres en la historia gronchera del MTV que inflaba todo.

A mi sólo me gustaba Nirvana. Afortunadamente Cobain se había dado un tiro en el momento correcto.

Pearl Jam me calló la boca, me dio un merecido zape y ayudó a que ese globito vuela-alto llamado ego se desinflara al menos un poquito. Derrochan amor por el rock and roll, sin importar el género o la forma en la que se ven. Tocan, y tocan en serio. La cereza en el pastel: una lluvia de basura con las luces encendidas. El cover de Neil Young reventó las bocinas. “Sigamos rockeando en el mundo libre”. Salí con una sonrisa, y tal vez un poco más de sabiduría.

 

Sentí emoción volver a ver a Pearl Jam en México. Esta vez llegué temprano, encontré un buen lugar del lado derecho de la consola y aunque ya estoy un poco viejo como para aprenderme las letras de las canciones de una banda noventera, venía un poco más preparado para el ritual. Fue hermoso. No paran. Aman lo que hacen y se nota. Tienen un grado de humanidad que la mayoría de las bandas con su trayectoria han perdido. Se agradece la música, pero se agradece aún más su sensibilidad. Antes de “Sirens”, le dedican la canción a los padres de un joven que murió. «The fear goes away», reza la canción. Me contagié. Un par de lágrimas ruedan porque con unos acordes de guitarra acompañados por una batería entiendo algo lejanísimo, pero humano.

Un detalle: Vedder baja del escenario y ve a una chica que ha pasado horas repelegada a la barda de seguridad. Trae una bandera con los colores de México y la palabra “Faithful”, una canción del Yield del 98. El vocalista hace tiempo para que la banda se ponga de acuerdo y la interpretan como profesionales. La chica ha tenido el mejor día de su vida. Nosotros, en el público sentimos una empatía poderosa con ella. Para eso es el rock and roll, para expresar con música lo que no podemos hacer con palabras.

En el bombo de la batería hay una Torre Eiffel. A la mitad de su repertorio, incluyen “I Want You So Hard (Boy’s Bad News)”, una canción de los Eagles of Death Metal. Suena “Imagine” de Lennon a través de esa icónica voz. Luego se siguen con Floyd y “Comfortably Numb”. Nos abrazamos, el Foro se ilumina. Estamos juntos. El tributo resuena al final, en donde repiten la tradición de las luces prendidas y “Rockin’ In The Free World.” Nos divertimos, brincamos, cantamos, aventamos vasos e inconscientemente enviamos un mensaje para los inhumanos y para nuestros rapaces gobernantes. Respondemos ante la situación inevitable. No vamos a parar. El rock and roll es tal vez una forma de cambiar nuestra obstinada forma de ser. Es un vehículo de liberación. Es un ritual de amistad y de unión.

Se siente bien saber que no estamos solos.

Procrastinación y pequeños incendios

Estoy sentado en un Starbucks. En frente de mí hay un hombre que mira hipnotizado la pantalla de su tablet, en la mesa contigua, una mujer en sus tempranos veintes porta audífonos aislantes observa intermitentemente su celular, compulsiva. Al lado, un grupo de ocho adolescentes tienen secuestrada una mesa, sus vasos de chocofrapuccino están vacíos desde hace veinte minutos. Gritan, ríen en voz alta mientras se muestran las pantallas de sus celulares. Hasta donde sé, están texteando entre ellos mismos. Quizás la nueva forma de socialización de generaciones futuras tenga que ver con existir en múltiples dimensiones al mismo tiempo, incluyendo la de la vida real. IRL.

Continue reading

Nuevos comienzos

Los que me conocen lo saben. Soy escéptico. No creo en que la alineación de los astros cambie nuestro destino. Tampoco me gusta pensar en esos rollos metafísicos de autosuperación como el secreto. Soy agnóstico (aunque me gustaría ser ateo hardcore) porque creo en que la convicción humana es una fuerza superior. Llegar a conocerla, y dominarla, está en nosotros y las acciones que hagamos para lograrlas.

 

Ya que tiré el toñoesquinquezco choro, escribo para entender lo que está pasando. Abrí este blogcito apenas hace unos meses, con la finalidad de vaciar lo que me atormentaba, de compartir visiones de vida con quien tenga la paciencia —o las ganas— de leer este tipo de disertaciones. A veces funciona a modo de diario personal, otras veces como un escaparate para decir libremente lo que me pasa por la cabeza (dudo mucho que nadie quiera publicar mis pensamientos en sus medios, pero la magia del internet es inmensa y bondadosa). Este es uno de esos posts. Uno en donde vacío lo que procesan mis neuronas con la finalidad de ponerme en orden. En el camino, si alguien se identifica, bienvenido.

Continue reading

Un ritual llamado Swans

nrmal2015domingodev (129 de 272)

Escribo esto por la misma razón por la que abrí este blog en primer lugar. Es una forma de entender el mundo a partir de lo que voy experimentando, lo que me va ocurriendo en la vida, esos pequeños momentos que nos cambian. Fui a ver a Swans al Festival NRMAL y todavía no puedo expresar con palabras lo que me pasó.

Como amante de la música, he sido un tipo afortunado. He ido a cientos de conciertos de todo tipo: desde festivales hasta tocadas en cocheras y lugares improvisados. Algunos shows gloriosos, otros históricos… Vaya, hasta fui a la Antártida a ver a mi banda favorita. Mis oídos se quejan al mismo tiempo que mi cerebro intenta agarrarse de esos pequeños momentos creados por artistas en el escenario. No olvidar, significarlos, cambiarme a partir de canciones, solos de guitarra o batería, palabras entre tema y tema.

Sin embargo, lo de ayer, más allá de recordarlo o registrarlo, quiero hacer el intento de describir la experiencia con palabras.

Continue reading

Y esto resume el tema del vestido

 

 

 

Como siempre, los Simpsons lo hicieron antes.

Gracias, Internet, por demostrarnos, una vez más, la poca evolución del ser humano.

 

B-03GqhXAAAuolS

Birdman (o la esperada descalificación del mexicano)

el-director-mexicano-de-cine-alejandro-gonzlez-irritu

Estamos poco acostumbrados a ganar. Es la realidad histórica de México que se sigue viendo hoy. Los agachones. Jugamos como nunca y perdimos como siempre. De lejos, y con recelo, observamos las medallas olímpicas de países como Rusia o el Reino Unido, los campeonatos mundiales de futbol de los argentinos, brasileños y alemanes, los avances en reformas que sí ayudarán a la larga a un país. Al contrario, ya se nos hizo la costumbre de que nos llueva sobre mojado. Cuando pensábamos que no podíamos estar peor, viene algo más: una tragedia, una malpasada, una tranza multimillonaria ante la que no podemos más que resignarnos porque “así han sido siempre las cosas, y no van a cambiar”. Recuerdo cuando Vicente Fox ganó la elección en el 2000. Las personas salieron a festejar a las calles porque “sí se pudo”. Meses después nos encontramos con lo mismo, “se pudo a medias”, México no cambió.

Continue reading

El infierno del automovilista

Al momento que escribo esto, Twitter está vuelto loco porque los de la CNTE hicieron de nuevo un plantón sobre Paseo de la Reforma. Empieza la polémica. La letanía cansadora (cierta, pero cansadora):  “México tiene x millones de pobres, los que deberían salvaguardar las leyes son los primeros en romperla, el país está en su nivel más alto de corrupción… pero no vayan a cerrarles la calle porque entonces sí se indignan.” Vaya, es Twitter, el lugar en donde todos podemos levantar una pancarta digital y sin miedo a que nos vean feo, expresar lo que queremos. En una ciudad construida para los automovilistas y en beneficio de las compañías automotrices, cerrar una avenida principal —por el motivo que sea— resulta peor que robarse a la reina en un panal de abejas africanas.

Y uno se debe atener a las consecuencias.

Y uno debe atenerse a las consecuencias.

Continue reading

Yo también fui a ver a Kusama

dsc_0096

Yo también fui a ver Obsesión Infinita, la retrospectiva de Yayoi Kusama en el museo Tamayo. Fui de la última camada entre las hordas de personas que se arremolinaron para ser parte de la exposición más comentada en la ciudad de México en mucho tiempo. Asistí el último viernes, porque —admito— soy de “esos que dejan todo hasta el final”. Eso, y también porque estuve esperando (ingenuo) a que se bajara “la modita” para poder ir a clavarme un rato, ponerme unos audífonos y disfrutar del viaje.

Dirán los críticos, los adentrados en el mundo del arte, que lo de Kusama no es más que la Mcdonalización del arte-instalación. Los veo clarito —con monóculos, bebiendo té verde, degustando un tonakatsu “de verdad”— afirmando que lo que hizo esta mujer en su momento, no es más que el producto del LSD y la locura. Que su valor artístico es el mismo que el de un Chivas-América en un estadio medio vacío.

Continue reading

A veces hay que pausar

Es difícil olvidarnos de nuestra importantísima existencia. Nuestros problemas, pendientes, preocupaciones nos otorgan relevancia. Es la forma en la que nos enseñaron a existir en este mundo. Aquel que tiene un traje y un portafolios es porque seguramente es muy importante, y por la misma razón, su importancia le genera daños colaterales. El portafolios está lleno de problemas que el hombre (o la mujer) trajeado es el único que puede solucionar. Por eso le pagan, por eso está pegado al teléfono todo el día, realiza grandes esfuerzos para disfrutar los pequeños momentos —generalmente interrumpidos por las notificaciones de su celular. Y el momento en el que ese ser de peinado reluciente y automóvil aspiracional se da una pausa, se da cuenta de que tal vez su existencia no es tan importante, y se preocupa, y regresa de su descanso con más pendientes, porque esos son los que lo vuelven importante, imprescindible.

Continue reading

El miedo es una mentira

Mientras marchábamos el veinte de noviembre por Reforma, en medio de una multitud vestida de negro, un amigo que venía en nuestro grupo se puso la capucha de la sudadera y se subió la playera para que le tapara la nariz y boca. Al cabo de unos minutos, las miradas alertas y de precaución ante el sujeto encapuchado se hicieron notar. Me acerqué a él y le pregunté que por qué se cubría. Me dijo que estaba enfermo y que el aire frío le estaba haciendo mal. Compartimos un par de pensamientos al respecto de los encapuchados, los infiltrados, los anarcos y se descubrió la cara. ¿En qué momento nos volvimos tan paranoicos? El tipo estaba ahí, en solidaridad con la causa, manifestándose pacíficamente, y un gesto de protección ante el medio ambiente, lo convirtió inmediatamente en una amenaza hacia la movilización. Esto ocurrió a la altura de la glorieta de Cristóbal Colón. No sabíamos —aunque presentíamos— lo que ocurriría después.

Continue reading

Older posts

© 2017 Pánico y Palomitas / Wordpress pimpin' by Pepemigala

ABOUT