Ahora en 4DX

Author: elbaxter (page 3 of 4)

Yo también fui a ver a Kusama

dsc_0096

Yo también fui a ver Obsesión Infinita, la retrospectiva de Yayoi Kusama en el museo Tamayo. Fui de la última camada entre las hordas de personas que se arremolinaron para ser parte de la exposición más comentada en la ciudad de México en mucho tiempo. Asistí el último viernes, porque —admito— soy de “esos que dejan todo hasta el final”. Eso, y también porque estuve esperando (ingenuo) a que se bajara “la modita” para poder ir a clavarme un rato, ponerme unos audífonos y disfrutar del viaje.

Dirán los críticos, los adentrados en el mundo del arte, que lo de Kusama no es más que la Mcdonalización del arte-instalación. Los veo clarito —con monóculos, bebiendo té verde, degustando un tonakatsu “de verdad”— afirmando que lo que hizo esta mujer en su momento, no es más que el producto del LSD y la locura. Que su valor artístico es el mismo que el de un Chivas-América en un estadio medio vacío.

Continue reading

A veces hay que pausar

Es difícil olvidarnos de nuestra importantísima existencia. Nuestros problemas, pendientes, preocupaciones nos otorgan relevancia. Es la forma en la que nos enseñaron a existir en este mundo. Aquel que tiene un traje y un portafolios es porque seguramente es muy importante, y por la misma razón, su importancia le genera daños colaterales. El portafolios está lleno de problemas que el hombre (o la mujer) trajeado es el único que puede solucionar. Por eso le pagan, por eso está pegado al teléfono todo el día, realiza grandes esfuerzos para disfrutar los pequeños momentos —generalmente interrumpidos por las notificaciones de su celular. Y el momento en el que ese ser de peinado reluciente y automóvil aspiracional se da una pausa, se da cuenta de que tal vez su existencia no es tan importante, y se preocupa, y regresa de su descanso con más pendientes, porque esos son los que lo vuelven importante, imprescindible.

Continue reading

#NoEraPenal o el insuperable dolor de ser mexicano

Conforme el fin de año se acerca, es una obligación voltear atrás y ver lo que hicimos y dejamos de hacer, detectar las cosas que nos cambiaron y las que nos fueron indiferentes, el cierre de caja y el balance antes de entregarse a un atascón de compras, autos-reno, romeritos y bacalao. Y si tuviera que señalar —de forma simplista quizás— los eventos que más nos marcaron a los mexicanos en 2014, los que más nos dolieron, el veredicto sería unánime: la derrota de México contra Holanda en el Mundial y la desaparición de los 43 normalistas en Iguala.

Es —quizás— irrespetuoso comparar un evento tan desafortunado, doloroso y aberrante con un partido de futbol, pero me atrevo a decir que están más relacionados de lo que parece a primera instancia. Ambos nos embarran en la cara una realidad desoladora, la de la impotencia, el mediocre “no se pudo”, el sentimiento de insignificancia: la desilusión.

Continue reading

El miedo es una mentira

Mientras marchábamos el veinte de noviembre por Reforma, en medio de una multitud vestida de negro, un amigo que venía en nuestro grupo se puso la capucha de la sudadera y se subió la playera para que le tapara la nariz y boca. Al cabo de unos minutos, las miradas alertas y de precaución ante el sujeto encapuchado se hicieron notar. Me acerqué a él y le pregunté que por qué se cubría. Me dijo que estaba enfermo y que el aire frío le estaba haciendo mal. Compartimos un par de pensamientos al respecto de los encapuchados, los infiltrados, los anarcos y se descubrió la cara. ¿En qué momento nos volvimos tan paranoicos? El tipo estaba ahí, en solidaridad con la causa, manifestándose pacíficamente, y un gesto de protección ante el medio ambiente, lo convirtió inmediatamente en una amenaza hacia la movilización. Esto ocurrió a la altura de la glorieta de Cristóbal Colón. No sabíamos —aunque presentíamos— lo que ocurriría después.

Continue reading

Gritar no es tan malo

El Ángel estaba pintado de negro. Nunca lo había visto de esa forma. Ni siquiera en las imágenes mentales que inconscientemente anticipas sobre lo que vas a vivir, pensaba que iba a ver eso. Avenida Paseo de la Reforma, la más bonita de la ciudad de México, tomada por personas de semblante molesto, la gran mayoría vestidas de negro. Luto. Pasaban unos minutos después de las 5 de la tarde, la hora a la que fuimos convocados para marchar —una vez más— hasta el Zócalo para protestar, reclamar la justicia que nos prometieron y que no hemos visto.

Pareciera una novela de ciencia ficción, o tal vez un libro de historia, pero las imágenes y las anécdotas de anoche fueron reales. Estamos haciendo historia. El motivo es uno: estamos a punto de cumplir dos meses de que un servidor público y su esposa, con la mano en la cintura, mandaron a un grupo de delincuencia organizada desaparecer, torturar y asesinar a unos normalistas revoltosos que querían boicotear un discurso. Jamás imaginaron la gravedad del asunto. El gobierno, en clara combinación con el narcotráfico, mandó matar estudiantes. Dice el dicho que “un pueblo que no conoce su historia está destinado a repetirla”. Tan triste, tan cierto, tan violento. No sólo repetimos la historia, sino que multiplicamos el horror y la barbarie. Dejamos el poder en manos de quienes se alimentan de él. Irresponsables, despreocupados, dejamos que el gobierno hiciera lo que nosotros no queríamos ni ver. Y repetimos la historia.

Continue reading

Motherfucker

¿Recuerdan a Faith No More?

Continue reading

La casa es el menor de nuestros problemas

Lo mejor que le pudo haber pasado a Enrique Peña Nieto durante su campaña presidencial fue que lo acusaran de iletrado e ignorante. Y digo “lo mejor” porque para los que se dedicaron a llevarle la imagen durante tantos años, fue relativamente sencillo controlar esa crisis. Quiero suponer que los que se metieron a leer esta entrada leen: un libro al año —al menos— o el artículo ocasional de periódico, la noticia viral que requiere un poco más de atención que el timeline de Twitter o Facebook. Los que leen en México, es porque se pueden dar el lujo de hacerlo, somos minoría. Más de la mitad de los hogares en México poseen únicamente diez libros. Es el lugar común: México no lee.

Entonces, la crisis del Peña Nieto iletrado —o peor aún, la del Peña Nieto que no sabía hablar inglés— fue una preocupación burguesa. ¿Cuántos podíamos identificarnos con esa falla? ¿Para la gran mayoría era un problema? Me gustaría pensar que sí, pero comparado con la matanza en Atenco o la misteriosa muerte de su esposa (una historia digna de telenovela), que el candidato no supiera leer no significaba absolutamente nada para la mayoría de los electores.

Continue reading

Localizadora Judas

Como lo escuchó en #PánicoyPalomitas.

Martes 9pm. Ibero909.Fm Ciudad de México. JUDAS

Disertaciones interestelares

Vengo saliendo de ver por segunda vez Interstellar. Fui al cine solo: uno de esos rituales tan mal vistos por una sociedad que considera que ir a ver películas es una convención social, una forma de pasar el tiempo sin realmente invertir atención en el otro. Vamos al cine con nuestros amigos, parejas, acompañados; porque de alguna forma experimentamos dimensiones alternativas: y naturalmente, hay algo de miedo en la experiencia. Necesitamos ir acompañados a ese lugar oscuro, que nos mostrará otra realidad durante un tiempo determinado. Cuando regresamos a nuestra zona segura, compartimos nuestras experiencias. A algunos les gustará lo que vieron, otros decidirán que pudieron haber invertido su tiempo en algo mejor: hay quienes prefieren guardar esa experiencia en un lugar recóndito de su memoria. Sin embargo, hay una verdad incuestionable: siempre entramos unos y salimos otros de las salas de cine. Dependiendo del nivel de inmersión —la conexión entre nuestros inconscientes y lo que vimos en la pantalla— la forma de pensarnos y percibirnos ante el mundo cambia.

Continue reading

Ondas interestelares

No he querido escribir sobre Interstellar. No he podido poner mi cabeza en orden, son muchas las imágenes, las sensaciones, los momentos en donde no quería que acabara la película. Muchos otros huecos en el guión y situaciones gratuitas se quedaron atrás, en el momento en el que la película abandonó el tiempo y el espacio como los conocemos para entrar en materia. Desde niño me ha maravillado la exploración espacial, crecí viendo un modelo del Apolo XI que armó mi papá, que persistía en una repisa a través de los años. Recuerdo vagamente la tragedia del Challenger, y como todos, en algún momento de mi infancia quise ser astronauta. Nada me parece más fascinante que imaginar lo que nuestro cerebro no puede procesar con imágenes tangibles: el tiempo, la gravedad, las fórmulas explicadas con base en la lógica.

Continue reading

Older posts Newer posts

© 2018 Pánico y Palomitas / Wordpress pimpin' by Pepemigala

ABOUT